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viernes, 4 de junio de 2010

vudú


Hace ya algunas lunas, tú hiciste magia, mezclaste polvo de estrellas con arena de mar. Gritaste mi nombre, le diste electroshocks a mi corazón que dormía en un sueño inerte, blanco, transparente. Mencionaste conjuros con palabras extrañamente sencillas que fueron como una transfusión de luz que entro directo a mi corriente sanguínea. Un vudú mágico brillaba en tus manos. Poco a poco hiciste tanta magia en mí, que lograste darle vida a este cuerpo dormido, tendido en la cama, que muerto soñaba, un sueño con su ùnico hilo que lo mantenía. Me tomabas por horas, rehabilitabas mi alma atrofiada, la maleabas, zurcías con hilos de luz las heridas. Me jalabas del letargo, me hiciste, increíble hacerme sonreír y aun más increíble sentí mi corazón latir de nuevo. Tus palabras encontraban preguntas tu me dabas respuestas aunque te doliera la panza. Tu agua me lleno de vida todas las noches, colmabas el cántaro y lo vertías con tus labios en mis oídos. Me cubriste con ropas nuevas, me diste tu hombro para apoyar los despojos que tiraste a la basura, me respiraste sin asco, me limpiaste el lodo de los ojos, mis manos tenían calor de nuevo. Te hiciste aire, llenaste mi cuarto de tu esencia. De nuevo abrí las ventanas sin miedo. Ahora me siento todos los días esperando que vuelvas, ahora que estoy curado podrás ver como es el proceso por el que pasa un alma hasta el punto de origen. 

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